La ley n.º 69-21 modificó el Código de Comercio para regular los plazos de pago entre comerciantes establecidos en Marruecos. El punto de partida era conocido por todos: los retrasos en los pagos asfixiaban a las pequeñas empresas, que no se atrevían a reclamar a sus clientes por miedo a perderlos. Por ello, el legislador optó por hacer pagar directamente a los morosos. Sobre el papel, la regla es sencilla. En la práctica, obliga a los departamentos de contabilidad y compras a replantear la forma en que tramitan las facturas.

¿Qué plazos hay que respetar?

Si el cliente y el proveedor no han pactado nada, el plazo es de 60 días a partir de la fecha de la factura. Ambas partes pueden acordar un plazo más largo, sin superar los 120 días, y algunos sectores cuentan con plazos específicos.

El cambio más importante afecta al punto de partida: lo que cuenta es la fecha de la factura, y ya no la de entrega. A cambio, el proveedor debe facturar a más tardar el último día del mes en que entregó la mercancía o prestó el servicio. También se ha vuelto imprescindible dejar por escrito el plazo acordado en el contrato o en la orden de compra, antes de empezar a trabajar juntos.

¿Le afecta a su empresa?

La ley entró en vigor de forma escalonada. Las grandes empresas fueron las primeras afectadas; después, el umbral se rebajó hasta las sociedades con una facturación superior a 2 millones de dírhams. En marzo de 2026, la DGI (la administración tributaria marroquí) precisó que ningún sector queda excluido del dispositivo y que tanto las sociedades holding como las sociedades civiles profesionales pueden estar sujetas a él. Para la mayoría de las pymes, la cuestión está resuelta: entran en el ámbito de aplicación de la ley.

Declaraciones y multas

Cada trimestre, la empresa presenta en línea una declaración ante la DGI. En ella indica las facturas pagadas fuera de plazo, sus referencias, la forma en que se pagaron y el número de meses de retraso.

La multa por retraso se calcula a partir del tipo de interés oficial de Bank Al-Maghrib, al que se suma un 0,85 % por cada mes adicional de retraso. Este dinero no va al proveedor, sino al Estado, y no es deducible fiscalmente. No declarar, declarar fuera de plazo o presentar una declaración incompleta expone a otra sanción, de entre 5.000 y 250.000 dírhams según la facturación.

El dispositivo no se ha quedado en la teoría. Según el Observatorio de Plazos de Pago, las empresas ya han pagado más de mil quinientos millones de dírhams en multas.

Dónde se atascan las cosas

Tomemos un caso habitual. Una factura llega por correo electrónico a una asistente, que la reenvía al departamento correspondiente. El responsable está de viaje y la valida diez días después. Contabilidad detecta entonces una discrepancia con el albarán de recepción y la devuelve a compras. Cuando por fin llega a la lista de pagos, buena parte de los 60 días ya ha transcurrido.

Ese es el verdadero problema de la ley 69-21 para muchas empresas: el contador empieza a correr desde la fecha de la factura, mientras que el circuito interno de validación a menudo no se ha diseñado para ir rápido. Y a la hora de preparar la declaración trimestral, hay que recuperar información dispersa entre el ERP, archivos de Excel e intercambios de correos.

Lo que SEMS aporta en concreto

SEMS gestiona todo el recorrido, desde el pedido hasta el pago. Las facturas de proveedores se leen automáticamente mediante OCR en cuanto llegan, lo que permite recuperar la fecha correcta de la factura sin volver a introducir datos. A continuación, se concilian con el pedido y el albarán de recepción (el 3-way matching). Las facturas conformes se procesan sin esperas y solo las anomalías se remiten a los equipos.

El módulo de gestión de pagos calcula los vencimientos según el plazo previsto en el contrato y destaca los pagos que corren el riesgo de superar el límite. Los cuadros de mando muestran de forma continua el plazo medio de pago, las facturas próximas a su vencimiento y las que ya están vencidas, es decir, precisamente las cifras exigidas en la declaración trimestral.

Pagar a tiempo también tiene un interés que va más allá de las multas. Un cliente que cumple sus compromisos tiene más peso cuando renegocia sus precios o pide un esfuerzo a un proveedor.

Por dónde empezar

Lo más útil es medir la situación real antes de cambiar nada. ¿Cuántos días necesita de media para pagar una factura? ¿Cuánto tiempo permanece en validación? ¿En qué etapa se acumulan los expedientes? A continuación, conviene revisar los contratos y los modelos de órdenes de compra para comprobar que el plazo indicado respeta la ley.

Una vez hecho este diagnóstico, se ve rápidamente qué conviene automatizar. Los equipos de SEMS realizan este trabajo con las empresas marroquíes, con interlocutores que conocen la normativa local.

La información de este artículo se ofrece con carácter general. Para una situación concreta, su asesor contable o fiscal sigue siendo el mejor interlocutor.